"No sabemos nada de los alimentos que comemos"

En 2007, de acuerdo con datos del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades, más de 5.000 personas murieron en los Estados Unidos a causa de enfermedades relacionadas con los alimentos. Casi 76 millones de infecciones se registraron además como consecuencia de virus alimentarios como los de la escherichia coli o la salmonela, lo que redundó además en casi medio millón de hospitalizaciones.
De acuerdo con el director y activista Robert Kenner, quien acaba de estrenar su escalofriante documental "Food Inc.", una mirada demoledora sobre la industria alimentaria americana, en tanto no se genere un cambio profundo en modo en que el complejo agroindustrial americano cría y siembra lo que comemos, la cuenta de víctimas seguirá creciendo hasta desbordar por completo al sistema de salud.
"Food Inc." fue coproducida por Eric Schlosser, autor de "Fast Food Nation", el bestseller que hirió de muerte a la cultura de la comida rápida en los Estados Unidos, e incluye testimonios tanto de Schlosser como de Michael Pollan ("The Omnivore's Dilemma: A Natural History of Four Meals") y una treintena de productores agrícolas, de alimentos de granja y criadores de ganado, independientes o al servicio de grandes corporaciones industriales como Cargill y Monsanto, que declinaron ser entrevistadas para el documental.
¿Por qué se decidió a exponer esta historia?
Pues, realmente en su momento no sabía ni siquiera que estaba exponiendo algo tan oculto. Creía que con el documental iba a crear un diálogo entre las empresas y los consumidores sobre cómo se produce y de dónde viene nuestra comida. Comemos tres veces por día y prácticamente no sabemos nada de los alimentos que nos llevamos a la boca.
El otro tema que me preocupaba es que el precio de los alimentos ha tocado un piso histórico. Pero la comida barata nos llega a un costo relativamente alto si consideramos los problemas de salud que nos está generando consumir este tipo de alimentos. En este punto pensé en charlar con los productores, desde los granjeros hasta las corporaciones agro alimenticias. Desafortunadamente las corporaciones, Monsanto, Cargill y otras decidieron no participar del documental. No sólo se opusieron a mostrar cómo producen nuestra comida sino que declinaron incluso ofrecer su punto de vista sobre el tema. Con el tiempo, claro, me di cuenta de que estas empresas multibillonarias tienen un interés activo en que los consumidores no pensemos para nada en nuestra comida. Se preocupan por mantener la ilusión de que lo que producen viene del campo, o de granjas, de graneros, como muestran casi sin excepción es su empaquetamiento. Pero no es así. Hasta la carne sale de enormes complejos fabriles, sucios y gigantescos.
Como decimos al comienzo del documental, basta mirar alrededor en una isla de cualquier supermercado para ver granjas y huertas, un ambiente bucólico que en nada se parece a las grandes factorías altamente contaminantes y contaminadas en donde se manufactura lo que comemos.
De hecho, lo que originariamente era carne o trigo ha sido fundamentalmente convertido en otro tipo de comida sin que los consumidores nos diésemos cuenta. El pan se hace ya no con trigo, sino con algo similar, una especie de "trigo conceptual". Las empresas dicen que es la misma comida, pero no lo es. La carne tiene un color rojo intenso, lo mismo que los tomates, que no tienen casi magulladuras, pero en definitiva tampoco tienen sabor o valor nutricional alguno. Esto sumado a un nivel de crueldad lamentable para con los animales que forman parte de nuestra dieta.